El empleo continúa siendo uno de los principales retos para las personas con discapacidad intelectual, especialmente en una economía donde la digitalización es esencial. Aunque la tecnología crea nuevas oportunidades, también amplía la brecha digital, dejando atrás a quienes no tienen las competencias necesarias. Según el INE, solo el 21,9% de las personas con discapacidad intelectual trabaja y apenas un 2% lo hace en empresas ordinarias, donde las habilidades digitales son imprescindibles para la mayoría de tareas.
Este escenario muestra la necesidad urgente de formar a las personas con síndrome de Down en competencias digitales para acceder a empleos en sectores cada vez más tecnológicos. También exige que las entidades que las apoyan avancen en su propia transformación digital, ya que muchas carecen de recursos y formación adecuados. Capacitar a personas, profesionales y entidades permitirá superar estas barreras, mejorar la empleabilidad y fortalecer la calidad y eficacia de los servicios de apoyo al empleo.
El proyecto propone una estrategia integral para reducir la brecha digital que actualmente limita las oportunidades de acceso al empleo de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales.